Venezuela: Ciudadanos se organizan ante el colapso institucional
La devastación en la costa venezolana reveló una vez más la debilidad institucional, impulsando a la sociedad a organizarse sin el Estado.
La reciente devastación que azotó el litoral caraqueño, en Venezuela, puso de manifiesto una vez más la profunda fragilidad institucional que atraviesa al país. Los efectos de los desastres naturales suelen ser un espejo de las capacidades estatales, y en esta ocasión, la respuesta expuso carencias estructurales que se han arraigado con el tiempo, tras años de un modelo político que alteró profundamente la relación entre el Estado y la ciudadanía.
En este contexto de emergencia, la desconfianza hacia el poder político se hizo palpable. Lejos de esperar una intervención estatal ágil y efectiva, la sociedad venezolana ha desarrollado una notable capacidad de autoorganización. Es una comunidad que aprendió a resistir y a buscar soluciones propias frente a las adversidades, acostumbrada a no esperar demasiado de las estructuras formales del gobierno.
Esta dinámica de auto-salvación, donde la ciudadanía toma las riendas ante la inacción o ineficiencia de las estructuras formales, se ha convertido en una constante. La experiencia en el litoral no es un hecho aislado, sino la reiteración de un patrón donde la sociedad se ve obligada a suplir la ausencia del Estado, una lección dolorosa aprendida en un país que, por necesidad, aprendió a valerse por sí mismo.




