Testigo describe el clima de miedo en la casa de Barreda antes de los femicidios
Inés Creimer, amiga de Cecilia Barreda, relató cómo el entorno familiar vivía bajo la sombra de la violencia domesticas antes de la tragedia de 1992.
Inés Creimer, quien compartió el aula con Cecilia Barreda, la hija del odontólogo acusado de cuatro femicidios, brindó detalles sobre la dinámica familiar que precedió a la tragedia ocurrida el 15 de noviembre de 1992. La testimonio, que formó parte del círculo cercano de la joven asesinada, describió un ambiente cargado de tensión donde la figura del padre generaba desconfianza y temor entre quienes convivían en el hogar.
Según la revelación, la llegada del padre a la residencia marcaba un cambio en la atmósfera general, instaurando un clima de inseguridad que permeaba las interacciones diarias. Esta percepción de riesgo no era aislada, sino que se consolidaba como una constante en la vida de las víctimas, incluyendo a Cecilia, su hermana Adriana, su madre Gladys McDonald y su abuela Elena Arreche, quienes fueron privadas de su vida en esa fecha.
El caso de Barreda sigue siendo uno de los más emblemáticos en la historia judicial argentina por la sistematicidad de los crímenes y la posterior absolución en primera instancia, sentando un precedente que hoy se analiza desde la perspectiva de la violencia de género y la necesidad de proteger a las víctimas en contextos de maltrato doméstico sostenido.




