Onicofagia: ligada a ansiedad y salud mental, exige atención
La conducta crónica de morderse las uñas es una señal de alerta. Expertos advierten sobre su relación con trastornos de ansiedad y otras complicaciones de salud que requieren atención profesional.
La onicofagia, conocida comúnmente como el hábito de morderse las uñas, es mucho más que una simple costumbre nerviosa. Especialistas en salud mental advierten que se trata de una conducta crónica que merece atención profesional debido a sus implicancias en la salud física y psicológica de quienes la padecen.
Según indican los profesionales, esta práctica compulsiva está fuertemente relacionada con trastornos de ansiedad. En muchos casos, el acto de morderse las uñas funciona como un mecanismo de descarga o una respuesta a situaciones de estrés, frustración o aburrimiento, revelando un trasfondo psicológico que no debe subestimarse.
Además de su vínculo con la ansiedad, la onicofagia puede derivar en diversas complicaciones de salud. Entre ellas se encuentran infecciones bacterianas y fúngicas en los dedos y alrededor de las uñas, daños en la dentadura, problemas en la mandíbula y hasta trastornos digestivos debido a la ingesta de suciedad. Por ello, la consulta con un médico o un especialista en salud mental es crucial para abordar la raíz del problema y prevenir futuras afecciones.




